Flexibilidad y Organización
25 abril, 2019 |

¡Hola mis chicas! Hoy vengo con un tema del que tenía muchas ganas de hablaros, de explicaros, de poner el asuntillo encima de la mesa. Y es que, vivido en “mis propias carnes”, cada día me estoy dando más cuenta de la importancia de la flexibilidad a la hora de gestionar el día a día.

Probablemente, algunos métodos de organización que muestro, desde fuera, pueden parecer algo rígidos o demasiado estructurados, sin dejar demasiada “libertad” de movimiento a la improvisación o a lo que vaya pasando. Un planning fijo con el que saber qué hacer cada día en tu casa, un horario base con el que establecer unas rutinas diarias específicas o unas revisiones “obligatorias” para mantener el orden.

Pero en realidad, todo esto, siento cada vez más, que no funciona si no somos flexibles, si no tenemos capacidad de maniobra para gestionar los imprevistos que surjan o porque simplemente ese día no tenemos energía y creemos que no es el mejor momento para hacerlo.

Todos estos sistemas y horarios, yo lo veo como si fueran una guía, como la planificación idónea a la que has llegado (después de un buen análisis previo de prioridades, de gestión de energía, de tiempo disponible, de eficiencia…). Sería, lo “perfecto”, digámoslo de alguna manera, que si lo hicieras y cumplieras a diario terminarías todo en tiempo, forma, calidad y felicidad. ¡Casi ná! ^^

Pero cumplirlo todo es prácticamente imposible y no por ello tenemos que frustrarnos. Los imprevistos, las sorpresas, el tardar más en hacer algo o menos, un día que se tuerce, ponerse mala o simplemente que por lo que sea ese día no te cuadra avanzar en algo, hace que la planificación, en muchas ocasiones, se desordene por algún lado.

Y yo lo veo como un “encaje de bolillos” en el que movemos una tarea de un lado a otro, de un bloque a otro, incluso a otra semana, que eliminamos si fuera necesario, lo agrupamos rápidamente a otro lugar según su naturaleza, aceptamos la realidad, sacamos otros huecos no tan claros a primera vista y en definitiva, dejamos de «pelearnos con la vida”. ^^

Y ese arte, precisamente ese arte, de saber adaptarse, de tener flexibilidad y de ser capaz de hacer un buen ajuste creo que es una cualidad muy interesante de alguien que sabe organizarse, que sabe planificar. O al menos, ¡yo cada vez lo siento más así!

Todo esto, eso sí, creo que se adquiere con la práctica, es algo que hay que entrenar y una, con el tiempo, es capaz de mover tareas de acá y para allá con cierta ligereza, y lo más importante… ¡sin sentirse mal! De hecho, yo misma, sigo entrenando cada día.

Te dejo algunas ideas, que ya sabes que yo soy más de práctica, para aplicar esta flexibilidad (sin culpabilidad) a tu día a día:

✩ Creo que es interesante lo primero de todo hacer ese ejercicio de creación de plannings y horarios. Algo que tengas como base, como guía, como referente, cómo sería tu semana idónea a la hora de organizarte por bloques o tareas (en el hogar, en el trabajo, en tu vida personal etc.)

✩ Cuando surja un imprevisto yo cada vez más intento verlo con naturalidad, ¡pues claro la vida es así! ¡Porque sino vaya rollo!

✩ Luego sentarse a pensar. La «re-planificación», ser capaces de mover asuntos y tareas requiere un cierto acto de “parar” y sobre todo si no estamos acostumbradas. Analizar la agenda (por ello me gusta bastante la vista semanal, esa visión de conjunto me permite mover tareas más fácilmente) con calma y de manera eficiente.

✩ Y luego ir tomando decisiones. Al final creo que con mucha lógica: si es algo obligatorio a hacer ese día busco la manera de sacar un hueco por dónde sea, en función de si es algo importante o retador, tengo en cuenta mi energía, y a veces también el contexto.

✩ Si no es algo obligatorio a hacer ese día, visualizo el resto de la semana y evalúo. Quizás pueda reducir algo el tiempo de alguna tarea y así cuadrar una nueva, o que pase a la semana siguiente directamente, o decido echar alguna hora extra. Al final se trata de ir acoplando, según tus prioridades y urgencias, las diferentes tareas a lo largo del tiempo.

✩ Y quizás (a mí me ha pasado), de pura casualidad que has cambiado la estructura ese día, te das cuenta de que es mucho mejor así, de que te has sentido más a gusto con tu día, o más productiva o simplemente más feliz. Y cambias tu planteamiento base para aplicarlo a partir de ese momento. ^^

Cuéntame mi “reina avellanuca”, ¿te cuesta ser flexible? ¿Sientes que es algo importante a la hora de organizarse?

Imágenes: Estudio Avellana

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10 Comentarios

  1. Qué buen post, Sara! Gracias por compartirlo. Justo ayer tuve un momento down porque me frustro mucho cuando no logro seguir mi planificación, ¡No había pensado en la importancia de adaptarse! Me parece genial que incluso cuando planifique sepa desde ya que es solo una referencia, pero que la magia se creara en el día a día . Realmente te agradezco este post. Un abrazo fuerte y gracias por tu trabajo <3

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    • Hola Natalia, ¡muchas gracias por comentar! :)
      Me ha encantado, «la magia se creará en el día a día…» así es!!
      Un abrazo fuerte.

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  2. Cuando no me organizo no me siento bien, siento que pierdo el tiempo. Necesito estructura. Por eso tener planificadas las actividades es muy bueno para mí.

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    • Hola Rosario,
      Bueno, a mí también me pasa, necesito tener una planificación y estructura para el día, para avanzar. :) Me refiero a la capacidad de «adaptación» si justo ese día algo de la agenda no lo puedes cumplir! Un abrazo.

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  3. Me costaba bastante de hecho, vivía en un constante dilema de si cumplir o no al pie de Letra era lo ideal o me estaba exigiendo de más. Pero últimamente he estado llevando un estilo de vida más minimalista y eso me ha llevado al minimalismo mental, trato de tomar las cosas con calma y sacar de mi mente todo aquello que me estresa, entre lo cual esta el llevar una planificación tan rígida . Me ha dado buenos resultado, no importa que tan temprano me levante me siento como si fueran las 8 a.m , tampoco importa que que tenga 20 tareas por hacer, se sienten como 4, todo debido a que lo estoy tomando con flexibilidad.

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    • Hola Gabriela, ¡gracias por comentar!
      Me ha gustado mucho tu comentario, creo que a mí me ha pasado algo parecido. Quizás, el tener una planificación más o menos rígida también depende de la etapa de la vida, del ánimo, del momento…
      Al final, lo importante es que nos planifiquemos como nos planifiquemos nos funcione, ¡y nos sintamos a gusto!
      Un abrazo.

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  4. ¡Hola Sara!

    Hacía tiempo que no podía contestar a ninguno de tus posts!!! :O (lo dejaba para luego y nunca había un para luego, sorry!)

    No puedo estar más de acuerdo con lo que has dicho, y de hecho… ¡Me ha encantado la comparativa con el encaje de bolillos! jijijiji

    Por mi parte, tengo que decir que aunque soy jo****mente cuadriculada, sí que me permito ser flexible, aunque intento no ponerme excusas tontas para quitarle miga al asunto. Hace unos años discutía con una amiga sobre lo que se quiere hacer y lo que no, y la problemática del tiempo. Y es que, si el día tuviera 48 horas… tampoco daríamos abasto!! Más que nada porque el día es como un bolso: Cuanto más grande, más cosas metes!!!

    Si ya, salen problemas como setas a tu alrededor… hay que priorizar, y la priorización es ser flexible según el grado de importancia que le quieras dar :)

    Espero leerte pronto!! Besos!

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    • Hola Ana, ¡me alegra verte por aquí! ¡Gracias por comentar! :)
      Qué bien que te haya gustado el post, de «cuadriculada» a «cuadriculada» jaja
      Estoy totalmente de acuerdo, tener más tiempo en el día no arreglaría el exceso de tareas, ¡qué gran verdad!
      Un abrazo fuerte.

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  5. Hola mi querida Sara! Hace mucho que no comento, y es que poco a poco me voy poniendo al día con tus publicaciones, ya que han sido semanas atareadas.
    Me encanta tu propuesta, la verdad eso de la flexibilidad me toca aplicarlo mucho en la Universidad, y me funciona bien porque sino colapsaría del estrés.

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    • ¡Hola Stephanie! Qué alegría verte por aquí :) Mil gracias por comentar,
      Un abrazo fuerte.

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