RECURSOS

+20 ideas para ilusionarte con tu proyecto

Porque la ilusión es lo que mueve montañas, hace que te levantes pronto si es necesario, hace que avances y no te detengas o logra que comiences, que des tu primer paso.

Creo que no es raro que a veces nos desinflemos con ciertos proyectos, nos sintamos desmotivadas o incluso nos de miedo empezar. La ilusión es algo delicado, hay que cuidarla y generarla. Hay que trabajar en ella para seguir avanzando y sobre todo, para disfrutar del camino.
Recuerdo que cuando estudiaba en la Universidad (ay, ¡qué años aquellos!) y alguna asignatura no me interesaba, yo la “hacía bonita”. Siempre he sido así, que le vamos a hacer. Compraba una carpeta nueva para ella, escribía en folios de colores y preparaba el entorno para alcanzar mi meta.
Sea cual sea el proyecto que tengas entre manos, puede que ni haya nacido o puede que esté estancado o quizás te aburra profundamente. Para ese proyecto me encantaría que te volvieras a ilusionar. ^^

Así que antes de nada, elige ese proyecto con el que vas a volver a encontrarte. Aprender inglés, comenzar una tesis, un blog, lanzar un producto, dar nuevos aires a tu casa, organizar el despacho… ¡Tú sabes mejor que nadie qué necesitas!
Vas a descubrir más de 20 ideas que a mí me han funcionado, que yo misma utilizo para tareas o proyectos en los que me falta ese «toque mágico», que no me gustan especialmente o con los que me he desencantado.
No tienes que aplicarlas todas, con que elijas tres de ellas yo creo que ya podrás notar una nueva ilusión, ¿empezamos?

REFLEXIÓN

1 / ¿Por qué lo haces?

Siento que los porqués mueven el mundo, la razón de por que haces algo, el fin último, es lo que normalmente te hace seguir y luchar. Y eso querida, a veces hay que visualizarlo y recordarlo.
Si te dejas llevar por el día a día tu razón última quizás se nuble, ya no sabrás porque lo haces, simplemente te dejas llevar por las tareas.  Piensa que todo lo que estás haciendo es por algo, por alguna razón, búscala.
Por ejemplo, cuando comencé a estudiar inglés reconozco que había días que no le veía el sentido a tanto esfuerzo, a tantas horas de trabajo. De vez en cuando necesitaba recordarme porque había decidido que esa era mi prioridad y tenía que conseguir aprenderlo lo antes posible:  conseguir el trabajo que quería, ya que en todas las entrevistas me pedían el idioma.
Así que en cuanto me sentía un poquito decaída, volvía a visualizar mi gran porqué. Me veía en esa gran empresa donde quería trabajar, haciendo lo que me gustaba.

2/ Una imagen a la vista

Soy una chica muy visual, siempre lo he sido. Incluso cuando estudiaba necesitaba fotos, colores, notas que me hicieran recordar mejor la lección. Yo siento que una imagen me cambia la energía cuando me pongo con un proyecto. ^^
Así, te animo a buscar por Internet o en alguna revista esa imagen o foto que se acerque lo más posible a ese «fin último» que tiene tu proyecto. ¿Conseguir tener una casa preciosa? ¿Llegar a tener tu propia consulta? ¿Poder vender tus productos? ¿Ayudar a un montón de gente?
Por ejemplo, en el corcho de mi despachito tengo una fotografía de una mujer «estilosa» junto a su familia con la que me identifico. La foto en sí puede no decir nada, pero a mí me transmite lo que yo quiero conseguir, formar una familia,  libertad financiera y un determinado estilo de vida. Si a ti te sirve la foto, ¡con eso vale!

3/ ¿Por qué no lo haces?

También me gusta reflexionar sobre las razones que nos pueden estar frenando. ¿Te da miedo dar el primer paso? ¿No te gusta hacer esa tarea? ¿Qué te está frenando?
Coge papel y boli y empieza a contestar a estas tres preguntas, sé sincera contigo misma, nadie te va a leer. Siempre hay algún factor (tonto o no) que hace que no avancemos y nos sintamos desmotivadas.
Y ahora a buscar soluciones claro, sino no sirve de nada tanta reflexión avellanera. ¿Qué tengo que hacer para salvar esos primeros obstáculos? ¿Pedir ayuda a alguien que sepa? ¿Delegar ciertas tareas que me dan miedo? ¿Cambiar de proyecto? :)
Cuando comencé el Blog Estudio Avellana tenía claro que quería hacer las cosas diferentes desde el principio. Yo siempre había trabajado con Blogger, pero esta vez quería probar WordPress. Detecté que éste era un primer freno para mí que hacía que no quisiera empezarlo, aprenderlo desde cero, entender cada funcionalidad.
¿La solución? Un par de consultas a amiguetes que entendían del tema, algunos días «buceando» por Internet… ¡y los miedos se habían ido!

4/ Refresca tus ideas

Entre mis trucos principales para volverme a ilusionar están “las sesiones de nuevas ideas”. Los proyectos, a veces se estancan o dejan de motivarte porque haces una y otra vez lo mismo, no te llena, le falta algo.
Para darle un nuevo aire necesitas nuevas ideas, por pequeñas que sean, que hagan que le vuelvas a coger cariño.
A mí me encanta pensar con una pizarra blanca y algunos rotus de colores que tengo en mi estudio. Comienza a apuntar todas las ideas que se te vayan ocurriendo, habla en alto, pasea y, ¡no dejes que ningún pensamiento se te escape!
Recuerdo que cuando trabajaba con uno de mis clientes en Marketing Digital, me di cuenta que llegó un punto en que me aburría. Al final, sentía que hacía todos los días las mismas tareas repetitivas y no me terminaba de convencer.
Un buen día, me levanté de la silla y comencé a apuntar ideas en la pizarra, nuevas tareas que podía hacer para que mi cliente mejorara. No solo quedaron encantados con mi trabajo, ¡aprendí un montón y pude salir de la monotonía!

5/ ¿Qué extra puedes ofrecer?

Tengo un lema: siempre trato de dar el 120%. No me vale con hacer bien mi trabajo, ¡me gusta siempre ofrecer un extra! Algo muy tuyo, algo que sorprenda, que aporte y sobre todo que no se esperen.
Esto refresca tu trabajo y además conseguirás mejorar tu reputación, la confianza y te diferenciarás del resto.
Recuerdo, cuando trabajaba en una startup de tecnología, que estábamos en plena fase de desarrollo de un producto. Aun así, yo decidí dedicar cada día, un poquito, al futuro plan de marketing de ese lanzamiento, aunque nadie me lo pidiera.
Era lo que mejor sabía hacer, así que podía ofrecer a mis compañeros un documento que utilizar con muchas ideas cuando se lanzara el producto al mercado. Yo feliz, y mis compis también. :)

PLANNING

6/ Objetivo concreto

Sea de lo que sea el proyecto, elige un objetivo, aunque sea solo para ti.
Trata que sea lo más concreto posible, y mejor con un número (cuando se pueda, claro). Así podrás comprobar en todo momento (de manera objetiva) si ya lo has alcanzado o te queda todavía por recorrer.
Por ejemplo, cuando presenté mi tesis de fin de máster, mi objetivo era ser la mejor de toda la clase. ¿Ambiciosa? Sí, puede ser, ¡pero sabía que podía conseguirlo! ¡Quería sacar un sobresaliente!
Así que trabaje duro durante meses con ese objetivo en mente, ¡y finalmente lo conseguí! Seguramente, si mi objetivo hubiera sido un 5, no creo que hubiera sacado más de esa nota. Esto no significa, obviamente, que siempre consigamos «todo lo que nos propongamos», no siempre va a ser así, pero al menos creo que es motivador intentarlo «apuntando alto» desde el principio. :)

7/ Fecha tope

Como cualquier objetivo que te plantees en la vida, en general, está bien que haya una fecha tope. Es más, esto motiva para ir planteando mini retos en tu proyecto, con diferentes fechas a la vista.
Así, te animo a elegir ya una fecha y marcarla con purpurina en tu calendario. Si no te pones un tiempo de realización lo irás dejando y dejando, ¿otro proyecto más abandonado? ¡Ni hablar Lady Avellana! :)
Yo lo hice con esta guía. Este mini proyecto, tenía una fecha tope en mi calendario. Y había que terminarla sí o sí. Ya no importaba lo que habría avanzado antes, ahora había llegado el momento de terminarla para ese día.
Y me senté, y me puse a escribir. Tal cual. A veces esa sensación de fecha límite o urgencia es buena, al menos para ponerse por fin manos a la obra.

8/ Una mini tarea cada día

Soy una mujer de hábitos, y desde mi opinión, creo que casi nada llega con un atracón, o de la noche a la mañana, llega después de muchos y pequeñitos pasos cada día.
Además, esto lo hace todo mucho más fácil, ¡incluso si es un proyecto que te da pereza! Trata de ayudarte con alguna herramienta, como un habit tracker o Trello, para registrar cada avance o saber qué tarea toca cada día.
Lo idóneo, es que sea siempre a la misma hora, ¡así te será más fácil crear un nuevo hábito!
Por ejemplo, cuando me propuse aprender inglés, tenía otros mil proyectos a la vez. No podía dedicarme solo a eso (aunque yo sabía que en aquel momento era mi prioridad). Como sabía que un idioma no se aprende de la noche a la mañana, fui dando pasitos poquito a poco.
Reservé una hora al día, por la tarde, para dedicarlo solo al inglés. Además, para no aburrirme cada día me centraba en un área diferente: uno escuchaba música, otro repasaba la gramática, otro leía… ¡y voilà! El hábito fue dando sus frutos después de varios meses. :)

9/ Automatiza

Puede que una parte que te esté desmotivando sean esas tareas que no te gustan. Y sí Avellana, lo siento, pero siempre las habrá en todo proyecto. Pero tú vas un paso por delante y, ¡las vas a localizar!
Escribe en un papel todas esas tareas del proyecto que no te gustan o que te aburren. Luego toma alguna decisión. Lógicamente sé que a veces no es posible «que salgan de nuestra vida» pero otras veces, si le damos una vuelta, quizás podamos buscar alguna solución. Por ejemplo, delegando, automatizando, dándole un toque de brilli-brilli al tema…
En mi caso, cada año, me gusta analizar cada una de las tareas que a día de hoy hago en mi negocio. Así fácilmente voy entendiendo las tareas que más quebraderos de cabeza me dan y cómo podría buscar soluciones para ello. De hecho, este año ya he decidido que algunos temas los voy a externalizar y voy a tener muchas más checklists para automatizar determinados procesos. ;)

HERRAMIENTAS

10/ Un elemento de papelería solo para él

¡Esta idea sabías que llegaría! Seguramente si me estás leyendo, si formas parte de esta comunidad, es porque la papelería te gusta.
¿Ya has elegido tu proyecto verdad? Pues ahora elige un elemento de papelería solo para él.
Escoge una carpeta, archivador, cuaderno, clipboard, funda de plástico… da igual, pero necesitas algo físico con lo que empezar (o devolverte la ilusión).
Por ejemplo, cuando trabajaba en una multinacional francesa, cada producto que lanzábamos tenía su propia carpetita. Con sus datos, sus presentaciones, toda la información que necesitaba para tenerla a mano. El simple hecho de releer esas hojas «plasticosas» ya me generaba una cierta ilusión. ^^

11/ Personaliza la papelería

Y claro, ¡si ya lo conviertes en algo mono y 100% tuyo mucho mejor! Cuanto más personalizado y más cariño tengas a ese artículo de papelería más te apetecerá trabajar con él. Prueba a añadirle elementos DIY, pegatinas, washi tape, forrarlo, utilizar folios de colores, pintarle tu nombre… ¡yo qué sé!
Elige ese pequeño detalle que lo hará especial, sea cuál sea.
Recuerdo perfectamente que cuando abrí el blog elegí una carpeta con fundas para ir guardando todo lo relacionado con él y la llené de pegatinas. También, coloqué en la portada el logo, añadí unos separadores por temáticas y unos toques de washi tape.
Ya tenía mi carpeta personalizada, y lista para llenarla de ideas, papeleo, imprimibles… ¡comenzaba la aventura en ese mismo momento!

12/ La libreta

Ya me conoces, o por si todavía no, te advierto: soy una «adicta» a las libretas (aunque vamos mejorando, ahora pienso muy bien para qué la necesito, que comprar por comprar cada día me gusta menos :).
Así que no podía saltarme esta idea, que a la vez siempre me ha funcionado con algunos proyectos más complicados.
Elige una libreta solo para ese proyecto. Apunta todas tus sensaciones y avances, tus ideas cuando vayas en el autobús o pega tus recortes e inspiraciones.
Por ejemplo, cuando fui coordinadora en un periódico, me compré una moleskine en la que registrar todas las reuniones, apunté bocetos e ideas, escribía todo lo que iba aprendiendo o incluso «descargaba» alguna que otra preocupación. ¡Si es creo que no hay nada como escribir! :)

13/ Imprime

No sé si a ti te pasará, pero a veces teniendo algo delante de la pantalla del ordenador no termino de motivarme. Muchas veces, el simple hecho de hacerlo físico, algo que puedas tocar, encuadernar, subrayar, mover de un lado a otro lo hace un poquito más mágico.
Prueba a imprimir algo relacionado con el proyecto que puedas tener a mano, en tu elemento de papelería (¡of course!) y verás como algo empieza a cambiar. Y si puede ser en papel reciclado mejor que mejor y con control… que tampoco es plan de pasarse imprimiendo. ;)
Cuando tengo que trabajar en «mini proyectos» de Estudio Avellana (como esta guía, lanzar un producto, un sorteo, escribir un artículo…) consulto mi Evernote donde voy apuntando todas mis ideas.
Si me siento bloqueada, imprimo esas notas y comienzo a analizarlas, a subrayarlas, a realizar notas a lápiz. Esto me ayuda a pensar, a tener ganas de crear cosas bonitas.

14/ Prueba una herramienta digital

Probar una nueva herramienta siempre motiva, ayuda e incluso te sentirás más en orden y productiva. Aunque adoro el papel, mi vida es demasiado compleja (y la tuya intuyo que también) como para tenerlo todo en una agenda de papel.
Te animo a que pruebes. Hay un montón de herramientas digitales gratis que te aseguro supondrán un antes y un después en tu proyecto. ¿Has probado alguna vez Trello? ¿Y Evernote? ¿O quizás extensiones en tu correo para ser más eficiente?
Si he tenido un proyecto muy grande entre manos, abrumador desde el principio por la cantidad de tareas, utilizar Trello siempre me ha motivado.
Cuando pones todas las tareas en orden, paso a paso, por bloques, es liberador. ¡Y en ese momento es cuando te apetece comenzar por la primera!

15/ Añade un pequeño gesto

Si es que la vida está en los pequeños detalles. ^^ A veces no necesitamos nada más, una chorrada que motive un poquito esa tarea que no te gusta o que te cuesta empezar.
El trabajo ya puede ser duro a veces como para que tú encima lo hagas más, ¿no? Pues venga, a probar un pequeño gesto o detalle que haga de esa tarea algo diferente, ¡o al menos un poquito más motivadora!
Por ejemplo, la limpieza de la casa no es mi actividad preferida, pero trato de hacerla lo más confetti posible. Utilizo un planning plastificado, aprovecho para cambiar algún elemento de decoración, me pongo música animada…
Estos simples gestos hacen que me apetezca un poquito más ponerme a ello. Sí, parece una chorrada, ¡pero a mí me funciona!

ENTORNO

16/ Formación para motivarse

Esta ha sido la clave en muchos momentos de mi vida, la formación. Puede ser el propio miedo por no saber hacer algo o el aburrimiento lo que no nos permite avanzar.
Seguro que en relación con tu proyecto, ¡hay algo que puedas hacer para aprender más! Un curso, un máster, un libro, una charla, un ebook, una conversación con alguien que sepa…
Por ejemplo, cuando empecé a tener clientes con servicios de Marketing Digital me di cuenta de que el diseño me encantaba. Quería realizar visuales realmente atractivos y lanzar campañas lo más profesionales posibles, así que me motive con un curso de diseño.
Este gesto me abrió puertas a más clientes. Yo creo que todo lo que te puedas formar hoy, ¡en el futuro podría servirte de algo!

17/ Tu espacio

Creo que tener un espacio de trabajo en condiciones es fundamental. Imagina que tienes que ponerte como sea con esas tareas, pero llegas a tu mesa y está llena de papeles por todas partes, un ratón de «los años ochenta» y un boli que apenas pinta. ¡Así no hay quién se motive!
Añade detalles «cucos» a tu mesa o despacho, ponte unos post-its a mano o un corcho lleno de recortes e inspiración. Con pequeños detalles que incluso tú misma puedes hacer, ¡te apetecerá mucho más ponerte manos a la obra!
Cuando empecé a trabajar más horas en casa, mi espacio de trabajo en aquel momento (llamarle despacho sería pasarse) era «una pena».
Pinté las estanterías de azul turquesa, compre una pantalla grande donde poder trabajar mejor y una alfombrilla de flores para el ratón. ¡Estos gestos me motivaron a utilizar mi nueva «oficina»!

18/ Asociarlo a otro momento

¿Y si pruebas a asociar ese tiempo que dedicas al proyecto a otro momento que te guste? Con ese primer café de la mañana donde te sientes más fresca, en el autobús con un poquito de música o a última hora de la tarde con una limonada, por ejemplo.
No todo tiene que ser serio, en silencio o aburrido. Hazlo como a ti te guste y te motive, quizás hasta rindas más y comiences a crear cosas geniales.
Con Estudio Avellana, intento leer y aprender todo lo que pueda sobre mi temática para poder enseñarte cada día cositas nuevas.
Para motivarme, a veces reservo justo la hora antes de dormirme. Así relajada, con mi tablet en mano y una libreta en la mesilla, me dedico a eso simplemente, a leer y al placer de aprender. ^^

19/ Tu ordenador

Te propongo que crees una carpeta nueva para ese proyecto a empezar, ese simple hecho conseguirá que sientas que has empezado. Podrías personalizarlo con un bonito icono y guardar todo lo que necesites.
Si ya tiene carpeta, dedica unos minutos a revisarla, a limpiarla, a eliminar lo que no te sirva.
Te tienes que sentir cómoda con ese huequito para el proyecto, ¡ya que pasarás muchas horas accediendo a ella!
Hace ya unos cuantos años, cuando tuve que ponerme a buscar un nuevo empleo, lo primero que hice fue una carpeta de CV. Y no solo guardé el curriculum, cartas de presentación y todo lo que podía ir necesitando, también diseñé un Excel.
En este Excel comencé a registrar a los contactos, a quién había enviado el CV, las fechas… además lo puse bien «cuki» y adornado. Crear este documento me dio la sensación de empezar realmente en mi búsqueda.

20/ Cambia de lugar

¿Has probado alguna vez a trabajar en otro sitio? Si trabajas en casa, por ejemplo, te animo a probar un día a cambiar de habitación para realizar alguna tarea concreta o incluso probar en una biblioteca o cafetería.
No sé, a mí personalmente, el simple hecho de cambiar, me airea y me despeja la mente. Puedes asociar un lugar diferente a ese proyecto en concreto (y así no te recuerda a otro trabajo o a alguna tarea que te guste menos).
Es curioso, pero me he dado cuenta de que detecto mucho mejor los errores y las faltas de escritura si leo desde el móvil. Esto me sirve para cambiar un poquito de aires, irme a la cocina con el móvil y repasar los posts o los artículos.

21/ Networking

A veces nos desmotivamos porque sentimos que «nadie» nos comprende o no tenemos con quién desahogarnos. Tu entorno no tiene por qué tener los mismos intereses o preocupaciones que tú, ¡y puede ser lo más normal del mundo!
Podrías probar a buscar comunidades afines a ti en las redes sociales, blogs con los que interactuar, ferias, eventos… piensa que siempre habrá alguien en la misma situación que tú (o que ya lo haya pasado). Esté organizando su boda, aprendiendo un nuevo idioma, lanzando un negocio…
Por ejemplo, cuando empecé en el sector digital las redes sociales eran algo raro y había muy poquitos blogs. En mi entorno tampoco estaba de moda eso de que las empresas fueran digitales y estuvieran en las redes.
Acudir a eventos relacionados con el tema me sirvió para compartir mis preocupaciones y ver que no era la única a la que le interesaba este mundillo. ^^

22/ Un hito

Sobre todo si has elegido un proyecto que todavía no has empezado, que no terminas de ver y que necesitas llenarlo de ilusión, te animo a que diseñes un hito.
Ese acto que suponga e interiorices que acabas de empezar. ¡Y que tu idea es real! Por ejemplo, esa sensación la puedes conseguir con unas tarjetas de visita, una fiesta con tus amigas donde expliques tu proyecto, una nueva descripción en LinkedIn…
Para mí las tarjetas de visita fueron ese «clic» que necesitaba. Cuando las recibí en casa, con mi nombre, mi correo y mi logo, fui consciente de que estaba empezando algo nuevo. Algo mío, ¡algo ilusionante!
Es en ti la ilusión de cada día
 Pablo Neruda
Espero que hayas disfrutado con mi guía, y sobre todo, ¡te vuelvas a ilusionar con ese proyecto! Gracias por haber hecho una parada en mi pequeño rincón. ^^
Un abrazo bien fuerte,
Sara

Imágenes: Haute Stock