¿Cómo empezó Estudio Avellana?
8 marzo, 2019 |

Ay mis avellanas, hoy vengo con un tema que llevaba mucho tiempo dándole vueltas. Algo que me habéis preguntado algunas de vosotras en varias ocasiones: ¿Cómo comenzó este blog? ¿Cómo se me ocurrió elegir esta temática?

Así que aquí estoy, dispuesta a contaros un poquito mi historia. Primero, porque sé que quizás a algunas os pueda ayudar saber cómo empecé y qué hice para llegar al punto en el que estoy. Por otro lado, ¡a quién no le gusta un buen marujeo sano! Saber un poquito más de la historia que hay detrás de una marca o un negocio. Y por último porque me viene como anillo al dedo para contaros más sobre un curso (del que os hablo cada año) que fue el que me ayudó a dar el paso real para empezar todo esto: El ideatorio de Oye Deb.

{Actualización: esta información corresponde a 2019. El acceso al curso El Ideatorio ya ha cerrado sus puertas hasta primavera de 2020. Puedes apuntarte AQUÍ para recibir toda la información cuando llegue el momento :) }

Pero bueno, antes de nada, ¡vayamos por partes! ^^

Si os soy sincera, he tenido que releer varias libretas de hace años, la del propio curso (que por cierto me ha encantado rememorar), incluso revisar el último currículum que hice, dándome mi tiempo, para tratar de contaros la historia lo mejor posible. No es fácil, muchas veces, unir los puntos o encajar las piezas de un puzzle mirando años atrás y entendiendo porque hoy estoy aquí.

Realmente mis ganas de “emprender”, aunque esta palabra cuando yo la utilizaba casi ni estaba de moda, vienen de toda la vida. En casi todos mis planes (¡he planificado mucho a corto y a largo plazo como os podéis imaginar! ^^) aparecía siempre un objetivo a varios años vista: montar algo mío, tener un negocio. Y aunque no sabría decir desde cuando exactamente o si hubo algún punto de inflexión, ese plan de alguna manera siempre ha estado ahí.

Era como que aunque mi profesión (marketing) me gustaba, había algo que me faltaba. O había algo que sobraba. Había algo en mis días, en mi vida, que no me terminaba de cuadrar, que me “rechinaba” de alguna manera. ¡Ojo! Esto no significa que haya alcanzado la absoluta «paz mental» en mi vida ahora ni mucho menos. :- D Pero reconozco que sí que siento que éste es mi sitio, donde me gusta estar a día de hoy, lo que me hace sentir mucho mejor que años atrás.

El problema es que no tenía muy claro qué hacer, qué negocio lanzar. Y también sentía que antes de dar ese paso quería formarme, tener experiencia en la empresa, probar qué áreas o sectores me podrían gustar más y dejar que esa “idea” llegara algún día de manera “natural”.

Para mí, ha sido como si cada «situación» vivida hubiera servido hasta llegar a mi profesión actual. Quiero decir, no fue algo que de la noche a la mañana dijera, ¡guau pero “qué pedazo de idea” he tenido! Sino que realmente fue un proceso lento, orgánico y derivado de otras decisiones, experiencias, otros trabajos y formaciones que he ido haciendo a lo largo del tiempo.

Creo que fue allá en enero de 2014 cuando, gracias a una formación de Cristina Camarena, me di cuenta de que hacer un proyecto propio creativo no era “una locura”, ni tan descabellado. Y que otra manera de entender el marketing, con otro ritmo, principios y un cierto toque “artesanal”, era posible, ¡existían maneras diferentes de hacer las cosas!

Antes de eso yo ya llevaba algunos años trabajando en varias empresas. Luego pasé a trabajar como investigadora en la Universidad y a continuación a una start-up. Y fue allí, cuando estaba en esa empresa y ya con muchas ganas de empezar algo mío (aunque fuera en forma de hobby) cuando apareció ante mí el curso de El Ideatorio de Oye Deb.

En ese momento, ya tenía claro algunos aspectos que quería que tuviera mi proyecto, también en cierta manera, tenía una idea de temáticas que me gustaban. Pero todo eso estaba en mi mente como un conjunto de muchas «mini piezas», dispersas, sin orden, sin capacidad de darle una forma concreta a todas esas ideas.

Durante el curso fui uniendo esas piezas. Y es que seguramente sea, al menos para mí, la gran clave de esta formación, darle orden a todo. Porque las respuestas puede que estén ya en nosotras, pero tenemos demasiada información muchas veces como para entenderla. Deb le da un método, un proceso, le pone orden y te ayuda a unir los puntos.

Y así, las respuestas fueron llegando. Antes ya sentía que quería que fuera un blog, que más adelante se convirtiera en mi proyecto central o mi única profesión (aunque no sabía muy bien cómo) y que el marketing y la planificación podían ser temas que se adaptaban a mí. Pero es verdad que no me había dado cuenta de que la organización era algo que me encantaba, que me fascinaba, que en mis trabajos realmente disfrutaba más de este proceso (de poner en orden las ideas, planificar, organizar, poner todo “bonito”) que del propio resultado de marketing en sí. Que pensaba muchísimo (más que la mayor parte de la gente supongo) en los horarios, en cómo organizarme mejor, en cómo trabajar más feliz y productiva en función de mi energía y mis tareas. Que la papelería, escribir y todo lo relacionado con la creatividad había estado siempre en mi vida, de una manera u otra, casi sin enterarme.

Fue super clarificador saber cómo quería que fueran mis días realmente, qué valores defendía, qué ritmo necesitaba, qué tareas me hacían sentir “viva”, qué tipo de trabajo se ajustaba más a quién era yo. ¡Fundamental para empezar a tomar decisiones! Y sobre todo, entender cómo quería que mi trabajo encajara en el resto de mi vida.

Y en junio de 2015… ¡salió a la luz! Con toda la ilusión y también todos los nervios del mundo. ¿Productividad que no fuera “aburrida”? ¿Me verían algo cursi y muy rosa? ¿Mostrarme al mundo tal y como soy con mis “tonterías y forma de hablar incluidas” ¡Ay madre mía! :-D

¡Incluso escribí a la propia Deb con más miedo que otra cosa! Y ella misma me dijo, mira, esto hay que tomarlo como un experimento, los primeros proyectos son como un banco de pruebas, que vas probando y modificando continuamente y que sintiera el blog como el primer paso de una aventura que empezaba ahora y que me iría llevando cada vez más a un sitio mejor y más centrado.

¡Wow! ¡Y qué razón tenía! Yo he evolucionado y él conmigo, sigo sin tener clarísimo a dónde quiero llegar con todo esto pero sí que tengo una ilusión enorme por este proceso, por irlo mejorando a mi ritmo. Por ir creciendo sin mucha más pretensión que vivir este camino (que pase lo que pase, siento que ya ha merecido la pena todo lo que me ha traído).

A partir de ese momento, me puse a escribir con todo el amor del mundo, con todo mi esfuerzo, varios artículos, aun sabiendo que no me leería casi nadie. Y justo, un mes más tarde, como si de un presagio se tratara, el proyecto de la empresa donde estaba se acabó. Así que me lo tomé en ese momento como un periodo para tener tiempo para darle fuerza e ir echando currículums a la vez. Lo seguí considerando un proyecto paralelo, como algo en lo que seguir trabajando con mimo, ya que en ese momento no me sentí preparada (ni tampoco al proyecto) como para que pasara a ser mi trabajo “real”. Entré a otra empresa y cuando me propusieron cambiar de puesto, esta vez sí que decidí que ya era el momento de Avellana.

Mi intuición me decía que podía intentar ganarme la vida con este pequeño blog que tantas alegrías me estaba dando. En ese momento ya me sentía preparada, el blog llevaba un año abierto y yo tenía una energía increíble. Así que trabajé duro, le eché muchas horas, leí todo lo que podía leer, invertí tiempo y dinero en formarme para lanzar un curso online. Y así, llegó mi primer cursito de la escuela, ¡sin tener ni idea de lo que iba a conseguir!

Y aquí me tenéis, feliz por poder estar dedicándome a mi estudio en cuerpo y alma. Por poder levantarme cada mañana para hacer algo que me entusiasma. Muchas veces me preguntáis qué temática o sector elegir para lanzar algo propio y yo creo (desde mi humilde opinión, claro), que el entusiasmo «mueve montañas». Eso con lo que te puedes tirar «horas» investigando, que te encanta.  Yo de hecho abrí tres blogs antes que este, y todos quedaron en el olvido por falta de motivación.

Por supuesto, el camino no ha sido fácil ni lo es a día de hoy (¡que no quiero que parezca que esto de emprender es como la solución a todos los males!). Muchas veces, hay que renunciar a ganar dinero, al menos durante un tiempo, a tener que trabajar fines de semana, a tener dudas que “nadie” te solucione y a que afloren miedos de todo tipo. O al menos, yo todo eso lo he sentido.  Y asumiendo además el «riesgo» de que podrían no funcionar mis ideas. Aún así, ¿me está compensando todo esto? A día de hoy, también os digo, que con creces. :)

¡Y esta es mi historia! Madre mía… vaya post largo me ha quedado, seguro que os tengo medio aburridas… jaja.

Imágenes: Estudio Avellana y Oye Deb

 

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Tu comentario no saldrá automáticamente. :) Tardo un poquito en aprobarlos, ¡gracias por comentar!

20 Comentarios

  1. Muchas gracias Sara por el post y por compartir tus inicios. He de reconocer que me lo había preguntando alguna vez, jejeje.
    Ahora mismo voy a mirar el curso que recomiendas, porque esta avellana siempre escucha tus sabios consejos.
    Cuídate muchoo

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    • Hola Bianca, ¡gracias a ti por comentar! :)
      ¡Ya me dirás que te ha parecido!
      Un abrazo fuerte

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  2. La verdad que has conseguido algo muy cuqui, muy tuyo. Y haces que mucha gente nos sintamos orgullosos de verte feliz haciendo lo que realmente te gusta. Sigue así porque no tienes límite y vas a llegar muy muy muy lejos.

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    • Hola Caneibol!! Muchísimas gracias por tus bonitas palabras, qué ilusión me ha hecho :)
      Con amigos así da gusto, un abrazo bien fuerte.

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  3. Hola Sara!

    Quizás es la primera vez que escribo en un blog al que me suscribo. Mi nombre es Valentina y soy de Argentina. Sos impresionantemente transparente, llena de energia, generosa al máximo y amo el rosa del blog :) y me encanta e inspira como amas tu vida y todo lo que haces.

    Gracias por compartir el recorrido hasta llegar hoy.

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    • Hola Valentina, wooow, ¡muchísimas gracias por tus bonitas palabras!
      Precioso lo que escribes, qué ilusión,
      Un abrazo fuerte.

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  4. De aburrida nada… todo lo contrario! Muy entretenida leyéndote. Yo también estoy emprendiendo y me siento un poco a la deriva, así que tu historia y tu blog me inspiran. Te sigo desde hace ya casi un año, veo tus mails, me encantan tus post y dejame decirte que tienes una manera muy bonita de dirijirte hacia nosotras, te escucho cercana. Te felicito por todo lo que haz logrado! ^^ Sigue así…. Saludos desde Chile.

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    • jijii, ¡muchas gracias Carla! Como me quedó tan largo pensé que más de una no lo terminaría de leer.. jaja.
      Qué alegría de verdad que pueda inspirarte y cualquier cosita no dudes en escribirme, de emprendedora a emprendedora ;)
      Un abrazo.

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  5. Hola. Me he sentido súper identificada con lo que dices de «pensaba muchísimo (más que la mayor parte de la gente supongo) en los horarios, en cómo organizarme mejor, en cómo trabajar más feliz y productiva en función de mi energía y mis tareas.» Siempre he sido muy cuidadosa con mis apuntes, también sintetizo y clasifico muy bien y todo ello me lo reconocían a menudo.

    Hice El Ideatorio al completo dos veces, una por año, y he ido conociéndome más y ganando profundidad poco a poco. Pero me sigue faltando la respuesta de en qué enfocarme. Este año quiero repetirlo aprovechándolo al máximo y espero esta vez llegar a algo más concreto. Hay que aceptar los tiempos que tenemos cada una.

    Un abrazo.

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    • Hola Verónica, ¡muchas gracias por comentar! :)
      Claro, paciencia, ¡fíjate la de años que yo necesité para encontrar ese algo que podía funcionarme! Y además, creo que también puede ser algo al final en constante evolución y que mis propios intereses pueden ir cambiando con el tiempo. Qué bueno, la verdad es que el curso a mí también me dio un montón de información y conseguí conocerme mucho mejor.
      Un abrazo fuerte.

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  6. Muchas gracias por compartir tu historia. Me siebto muy identificada con el proceso que iniciaste. Enhorabuena por tu blog y por el trabajo tan bueno que haces.

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    • Hola Anna, ¡muchas gracias por tus bonitas palabras! :)
      ¡Un abrazo!

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  7. Hola Sara! Me encanta tu blog, yo también sueño con tener algo propio, está página es de gran ayuda! Gracias por compartir con nosotros!
    Saludos desde Argentina.

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    • Hola María Celeste, ¡mil gracias por comentar! Me alegra mucho que te ayuden mis posts :)
      Un abrazo,

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  8. Aaaaaay pero qué bonito Sara! Estos días he andado con los ánimos algo bajos, pero leyendo tu post sobre cómo empezó Estudio Avellana me hacer recordar que no todo es color de rosa, pero que las recompensas son enormes. Es una inspiración para no rendirme con mi blog. Saludos desde México! Eres genial <3 Mi bandeja de correos se alegra cada vez que recibe un correo tuyo <3

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    • Hola Astrid, ohhh, ¡pero bueno mil gracias por esas palabras tan bonitas!
      Qué alegría me da de verdad lo que leo, ¡un abrazo bien fuerte!

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  9. Ohhh impresionante, e inspirador.
    Gracias por compartir

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    • Muchas gracias Marisela, ¡me alegra que te haya inspirado mi historia! :)
      Un abrazo fuerte.

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  10. Hola Sara
    Mi nombre es Sandie y te doy gracias por est blog.
    Realmente es entretenido y a punta a lo que las mujeres buscamos realizar algo que nos guste y motive
    Para mi ha sido un camino muy largo, tengo 55 años y hace dos años me impuse un desafío que era ser jefe de administracion y finanzas sin tener la experiencia de ese cargo. Solo creyendo en que podia hacerlo, ha sido bastante duro muchas veces con ganas de tirarlo todo.
    Pero aqui estoy todavia con muchos miedos y siendo muy atarantada no midiendo las consecuencias.
    Gracias Sara

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    • Hola Sandie, ¡gracias a ti por comentar!
      Me alegra que te guste mi espacio y te mando mucha energía y suerte en tu nuevo proyecto. :)
      ¡Un saludo!

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