La intuición
28 noviembre, 2018 |

He pensado mucho sobre ello, he leído otro tanto en varios libros sobre productividad, revistas especializadas, charlas… ¿Cómo elegir la siguiente tarea a hacer? ¿Cómo saber qué es “lo correcto”? ¿Qué es importante y qué es urgente?

Lo urgente probablemente esté más claro (bueno, para algunos), yo me suelo hacer la pregunta: ¿esto es fundamental hacerlo hoy o si se hace mañana no pasaría nada? Hay veces que aunque no sea 100% obligatorio hacerlo hoy tú sabes que ha llegado el día de ponerte con eso, sí o sí.

Luego, más allá de cuadrantes, teorías y temas abstractos, creo que casi siempre hay algo más sencillo que todo esto para elegir lo importante: guiarnos para la intuición, eso que te suele dar una señal «física» en tu cuerpo (antes claro, habiendo hecho un trabajo de organización previo, y situando la tarea en el contexto adecuado, la hora del día idónea etc.). Pero creo que lo que es demasiado complejo, a mí personalmente no me funciona, nunca saco una tablita de repente y voy clasificando las tareas a diario evaluándolas al milímetro. O quizás se trate de un equilibrio: entre lo racional y más analítico y lo que nuestro cuerpo o intuición sentimos que nos dice.

Claro que hay más factores, – de hecho me gustaría ir hablando sobre ello en más artículos – pero como la intuición, querida amiga, ninguna. Y la definamos como la definamos, sea algo más “espiritual” o “mental”, venga de donde venga, me parece importante tenerla en cuenta. Ojo, que no siempre hay que hacerla caso (a veces puede ser un «error» de la mente) o habrá que hacer un análisis previo más racional para tomar una decisión, pero me gusta tener en cuenta esa sensación también a la hora de decidir la siguiente tarea a hacer.

Y cuando llegué a esta conclusión también sin querer respiré hondo, me quede más tranquila. De esas veces que te pones a hacer algo que sabes que no es lo más importante del mundo, que tienes otras mil tareas mirándote con “ojitos” pero que al final lo que te sale del alma y te mueres de ilusión por hacer es otra cosa.

Y está perfecto y puede ser hasta lo correcto. Porque eso que estás haciendo seguro que lo estás llevando a cabo con todo el amor del mundo, toda la energía y eso, en el resultado que vas a obtener, se notará como nada. Y eso, lo sentirás sobre todo en tu disfrute del día a día. (A ver, en algunas situaciones, claro, que si hay algo muy urgente a hacer o tu jefe te pide un informe pues la cosa cambia :-P).

¿Y cómo llegar a confiar en la intuición? Probablemente para que tomar decisiones sea mucho más fácil se debería hacer un trabajo previo. Reflexionar sobre qué queremos ser, hacer y tener en la vida, sobre qué queremos conseguir, cuál sería nuestra vida ideal o el siguiente objetivo a conseguir (por ello, en el curso que tengo sobre organización es lo primero que se trata :).

Y cuando todo eso lo tenemos claro (o bastante claro), cosa por cierto nada fácil, las decisiones vienen solas. Sabemos a qué decir que no, qué posponer, qué eliminar de la lista de tareas o qué hacer ahora mismo con la ilusión de una niña. O al menos, tendremos una pequeña guía de qué es prioritario y lo qué no (dentro de nuestras contradicciones, que todas tenemos y que el tema daría para otro post la verdad).

Esto es lo que hoy me apetecía traerte. Cuando alguien me pregunta, bueno, ¿y entre las 20 tareas que tengo encima de la mesa cómo se cuál hacer? Seguramente, el primer filtro sería qué es urgente hacer hoy o en ese mismo momento, y luego podríamos tener en cuenta (junto a otros factores antes de nada como la energía, el contexto u otros temas más racionales) ese run run que se llama intuición.

Cuéntame, ¿qué opinas sobre ella? ¿Cómo sueles decidir tu siguiente tarea a hacer?

Imagen: Haute Stock

CURSOS

Tengo varios ebooks sobre organización, ¿te apetece descubrirlos? ^^

Tu comentario no saldrá automáticamente. :) Tardo un poquito en aprobarlos y suelo contestarlos una vez a la semana, ¡gracias por comentar!

9 Comentarios

  1. Para mí, mi intuición es muy importante, cuando tengo esa corazonada le suelo hacer caso y al día de hoy no me he equivocado.
    Fui a un sicólogo hacer unas sesiones para está cabeza mía, después de unas cuantas sesiones el mismo me dijo que le hiciera caso a mi intuición. Gracias, un abrazote!!!

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    • Hola María Luisa, ¡mil gracias a ti por comentar!
      Guau, qué bueno, es que efectivamente… ¡no se suele equivocar!
      Un abrazo fuerte.

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  2. Hacer caso a la intuición para elegir la próxima tarea a realizar es una de las cosas más gratificantes de la vida, y tengo más que comprobado que, cuando haces lo que te pide la intuición, logras ser mucho más creativo y te fatigas mucho menos que si haces lo que parece más conveniente desde un punto de vista racional.
    Sin embardo, es una recomendación que no debe hacerse a la ligera, porque el uso habitual de la intuición tiene efectos secundarios que pueden llegar a desorganizar tu vida por completo. La intuición a veces es una aviso de nuestro subconsciente, que nos advierte de que algo es más importante de lo que pensamos, pero otra muchas veces tiene causas diferentes, y simplemente es un afán creativo o una curiosidad de nuestra mente, o bien el deseo oculto de darnos un capricho. Si es un aviso, es muy productivo saltarse las listas de tareas y hacer caso a la intuición, pero en los otros casos no lo es en absoluto, porque tanto el afán creativo, como la curiosidad, como consentirnos caprichos, son cosas que, cuanto más se practican, más adictivas se vuelven, y terminan por hacernos bastantes desorganizados.
    Yo hace años era más o menos organizado, hacía listas y esquemas para todo, y procuraba hacer en cada momento lo más conveniente, pero fui progresivamente haciendo más caso a la intuición y, en unos años, terminé convertido en una de las personas más desorganizadas y procrastinadoras que he conocido, aunque mi mente ahora es mucho más curiosa y más creativa de lo que hubiera imaginado que podía llegar a ser. Pero es como pasarse al lado oscuro, y recuperar los hábitos de persona ordenada luego es muy, muy difícil. Si quieres ser un ejemplo de persona organizada, no hagas caso a la intuición, o dejarás de serlo pronto.

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    • Hola Juan, ¡Wow! ¡Qué conclusión!
      Gracias por comentar lo primero por aquí. A ver, por eso un poco he puesto el ejemplo del jefe que te pide un informe, ni una cosa ni la otra. Quiero decir, todo en su justo equilibrio. Creo que si tenemos la intuición lo suficientemente «afinada» realmente nos puede ayudar a tomar buenas decisiones y a elegir lo que es más importante a hacer. Pero claro, todo con excepciones, pero ahí también sabremos que es más importante hacer el informe del jefe que pintar en acuarela (por ejemplo), ¡no sé si me explico!
      Yo cada vez hago más caso a la intuición pero no por ello me siento más desorganizada (o dejo de hacer obligaciones que sé que tengo que hacer aunque no me gusten tanto) :)
      Entiendo que dependerá de la persona,
      ¡Y gracias de nuevo por tu enfoque!
      ¡Un saludo!

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      • Si hiciéramos todo «en su justo equilibrio» y tuviéramos la intuición «lo suficientemente afinada», no necesitaríamos ningún sistema, ni listas, ni esquemas de ningún tipo para organizarnos (y por lo tanto no leeríamos tu blog buscando ideas para «poner orden en el caos»). El problema es que la mente humana (o al menos una buena parte de ellas) tiende de forma persistente hacia el desequilibrio y el descontrol. Yo diría que fiarse de la intuición es como una droga: usada ocasionalmente puede hacer la vida más agradable, pero usada habitualmente produce adicción, y una vez que te habituas a tomar decisiones basándote en la intuición, cada vez tu mente querrá mayores dosis de intuición y menores de razonamiento. En pequeñas dosis está bien, pero si te dejas arrastrar por la mayor felicidad y creatividad que surgen de hacer caso frecuente a la intuición, entras en un círculo vicioso que se retroalimenta y crece cada vez más, se extiende a otras áreas de tu vida, y todo a tu alrededor va siendo cada vez más caótico.
        Yo diría: «Estrecha es la puerta que conduce hacie al orden, y ancho el camino que conduce a la desorganización».
        Hace poco descubrí por casualidad tu blog, y me gustó porque consigues presentar la organización como algo atractivo. Pero si ahora comienzas a decir que lo mejor para organizarse es hacer caso a la intuición, me dejas planchado. Así no vas a contribuir demasiado a que las personas que te leemos seamos más organizadas…

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        • Hola de nuevo Juan,

          Lo primero agradecerte tu comentario, es un debate muy interesante el que planteas. De hecho, quizás no lo haya explicado del «todo completo» en el post, así que he hecho unos cuantos comentarios extra y correcciones para que, espero, se entienda mejor lo que quería transmitir.

          Cuando hablo de utilizar la intuición, hablo de tenerla en cuenta como un «factor más» además de otros a la hora de decidir la siguiente acción o tarea a realizar. Cuando, por ejemplo, tienes 20 llamadas que elegir cuál hacer (y el contexto es el mismo, la urgencia es la misma y en general otros factores son parecidos) creo que es más útil decidir por la intuición que hacer un análisis muy extenso, complejo y racional de pros y contras (por ponerte un ejemplo).

          Pero claro, la intuición funciona, cuando has hecho un trabajo previo detrás (de reflexión, de establecer objetivos etc.) y tienes un sistema de organización estructurado hasta cierto nivel (como capturar la información importante, la tarea está en el lugar en el que que tiene que estar, sabes lo qué es etc.).

          De hecho, la teoría GTD (la más conocida hoy en día a nivel de productividad y organización) llegó a la conclusión de que para decidir en determinadas situaciones, y una vez que has llegado a cierto nivel de organización, lo más adecuado es confiar en la intuición.

          Obviamente, esta es mi opinión Juan, es lo que a mí después de años de prueba y error, a día de hoy siento que me funciona bien para decidir que es lo siguiente importante. Y ya no solo a nivel de saber la próxima tarea a hacer. Yo soy una persona muy muy analítica, y te aseguro que todas las decisiones trato de analizarlas a un nivel muy alto y de manera racional, pero me he dado cuenta con el tiempo, que al final, para decisiones importantes la última decisión la toma mi «intuición» y no se suele equivocar. Ya te digo, todo desde mi experiencia, no tiene porque ni mucho menos funcionarle a todo el mundo.

          Siento de verdad que haya podido parecer que no quiero contribuir a que las personas sean más organizadas, es lo último que pretendo. Pero mi blog también busca equilibrar a esas personas más organizadas o más estructuradas que ya no se sienten bien tomando decisiones 100% racionales.

          Un saludo,

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          • Explicado así, me convence mucho más: Tras haber llegado a cierto nivel de organización, para tomar la decisión final lo mejor es hacer caso a la intuición.
            Tal vez mi manía a la intuición viene de que la mía se equivoca mucho más de lo a mí me gustaría.
            Supongo que nuestra intuición es sólo un reflejo del interior de nuestra mente. En una mente bien organizada, como la tuya, la intuición da buen resultado, y hacerla caso te ayuda a tomar mejores decisiones y te hace más feliz. Pero en una mente caótica, como la mía, la intuición se manifiesta de forma irregular, y a veces conduce a elecciones muy acertadas, pero otras muchas a grandes desaciertos.

  3. Hace años que se me agudizó la intuición… quizás por la vida de tanto HACER, momentos, costumbres y personas alrededor que, sabía me dejaba arrastrar por el estrés y cabeza pero algo dentro de mí me decía «eso no es lo que realmente sientes, no disfrutas, cambia»…
    A base de estar cargada exploté un día STOP y aprendí a escucharme, observarme, quererme, etc…a SER y menos hacer. Aprendí a PARAR, ser fiel a mis latidos gracias va terapias como Reiki, yoga, meditación y mucho más…
    La intuición es poderosa, sentirse y escucharse para adentro es VITAL. Desde hace años vivo más presente y en paz, menos cadenas, ataduras y con más libertad.
    -Si algo vibra en mí y me dice mañana descansa porque tu cuerpo y mente hablan, te piden pisar freno o quedarte en casa, voy tranquila o simplemente el universo me manda la pausa, acepto mi estado y abrazo lo que venga con calma…me ha pasado de tener una cita programada y anularse…lo tomo como ese mensaje de «escucha tu intuición», si no sabes parar la vida te parará…
    Mil gracias por el artículo Sara?

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    • ¡Hola! Mil gracias por comentar. :D
      Me ha encantado lo de «abrazo lo que venga con calma», tan difícil pero tan necesario.
      Un abrazo fuerte.

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