¿Renegocias bien tus tareas?
14 marzo, 2019 |

¡Hola bonitas! Hoy traigo algo de lo que he me he dado cuenta a lo largo del tiempo y que me parece super interesante para sentirnos felices con nuestra manera de organizarnos. Y en definitiva, con la manera de encarar el día a día y decidir a qué dedicamos nuestras horas.

También me he fijado que ha sido algo que de manera, directa o indirecta, me habéis escrito varias de vosotras o lo he podido observar en mujeres y hombres de mi alrededor. Y ya, para rematar la idea de que estaba ante algo que había al menos que reflexionar sobre ello, lo leí en el libro “Organízate con eficacia” de David Allen como parte de su famoso método GTD.

1 / ¿Qué es esto de renegociar?

Y por ello hoy quiero hablaros sobre lo importante que siento que es saber “volver a pactar” con nosotras mismas las tareas que tenemos entre manos. Es decir, y según el libro que os comentaba anteriormente, la angustia que surge en nosotras cuando no cumplimos nuestras tareas no vienen por tener demasiado qué hacer (aunque esto lo veo debatible la verdad) sino que es el resultado de no cumplir los acuerdos a los que hemos llegado con nosotras mismas.

Si por ejemplo, hoy quería terminar de rellenar un formulario (aunque no fuera de vital importancia terminarlo hoy*), y finalmente no lo he hecho, con bastante seguridad entrará en juego la culpa aun así. Me empezaré a “enfadar” conmigo misma y puede que la próxima vez… ¡me dé hasta “miedo” apuntar la tarea!

*Notita: obviamente si algo es de vital urgencia e importancia que lo termine en ese día o momento, la culpa también vendrá por las consecuencias negativas que haya supuesto. Así que en este artículo me refiero más bien a aquellas tareas que nosotras hemos decidido cuándo hacer no tanto aquellas de «urgencia suprema» más puntuales y que normalmente no podemos «renegociar» ;)

Y es que esto es algo curioso que también he visto en algunas de vosotras, el miedo a apuntar una tarea por la posibilidad de no poder cumplirla (y sentirse luego mal). Pero desde mi humilde punto de vista, creo que es mucho más interesante lidiar con ese sentimiento, ¡que dejar de apuntar la tarea! (y que siga por ahí en la cabeza revoloteando sin parar). ^^

De esta manera, si sentimos que no es que no hayamos cumplido con nosotras mismas, sino que somos capaces de llegar a un nuevo acuerdo con nosotras que tenga sentido, que sea realista, que funcione, que sintamos que no pasa nada, que nos cuadre, que nos encaje, ¡entonces no tenemos por qué sentirnos mal!

Imaginaros el siguiente caso: tengo mi vista semanal perfectamente planificada, con mis bloques y mis recados, con las áreas escritas en las que me quiero centrar. Perfecto, hoy es jueves, miro mi agenda y todo va “viento en popa”, haciendo tranquilamente aquellas tareas que me he propuesto.

Uno de mis recados es un tema que tengo que llevar al Ayuntamiento y lo que iba a ser media hora, finalmente se transforma en dos. La cosa se ha complicado, hay demasiada gente y la mañana se me ha ido casi sin darme cuenta.

Obviamente, si vuelvo al despacho, y miro mi agenda para ver por dónde seguir ya las horas no me cuadran. O puede que sí, pero quedándome hasta muy tarde trabajando. Y en ese momento, en vez de sentirme mal porque el día se me ha descuadrado por un imprevisto, me siento y renegocio. Podría pensar, por ejemplo, muy bien, este bloque de tarea lo podría pasar al día siguiente añadiendo una horita más. O quizás, ok, esto no es tan urgente así que estoy tranquila pasándolo a la semana siguiente. O venga voy a hacer un esfuerzo extra y al menos voy a quitarme este otro asunto, aunque hoy tenga que terminar algo más tarde.

2 / Ideas para sentirnos bien «replanificando»

Así que siento que hay varias maneras, desde mi opinión, de renegociar una tarea. La clave creo que sería que, en base a vuestras prioridades y urgencias (clave aquí, valorar bien qué es realmente una urgencia y qué no lo es), os sintáis cómodas con esa decisión. Tanto si decidís hacerla como si decidís moverla.

  • Es decir, aceptar que en ese momento vais a poneros con una determinada tarea y listo, y no estar pensando que se debería estar haciendo cualquier otra.
  • Entendiendo a veces que la vida es así, los imprevistos pasan. Puede que no hayáis podido dedicarle tiempo a una determinada tarea planificada pero al menos habéis conseguido avanzar en otra área de vuestra vida que también era importante.
  • Haciendo mucho “encaje de bolillos”. Pasando tareas de un día a otro o de una semana a otra, cuadrando en función de otro eventos o asuntos. Cogiéndole el gusto a ese “arte de reorganizarse”. :-D
  • A veces, porque sentís que tiene que ser así, se pueden sacar fuerzas de “dónde no las hay” para cumplir lo que os habéis propuesto (¡y también puede esta la mar de bien!), pero quizás otras, cuando no sea algo de vital urgencia o importancia, esté bien asumir que ese día vuestra energía no da para más y no forzar, posponiendo y volviendo a planificar la tarea con toda la naturalidad del mundo.

Por ello, yo normalmente en la agenda, suelo tachar y reescribir. Sé que hay más maneras de señalizar las tareas “migradas”, pero en mi caso prefiero tachar directamente y pasarla al día al que quiero, volviendo a decidir las horas que le quiero dedicar o simplemente añadiendo o quitando tareas. O si fuera necesario incluso planificando para siguientes semanas. Por eso mis vistas semanales suelen acabar algo “feillas” llenas de tachones, pero en definitiva, llenas de vida, de tareas movidas, de adaptación, ¡de realidad pura e imprevistos!

Ahora contadme my Little Avellanas, ¿cómo soléis renegociar las tareas? ^^

Imágenes: Estudio Avellana

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18 Comentarios

  1. Cuanto me alegro de que nos hables de los tachones. La verdad que me hacia sentir mal ver la perfección de las agendas tan bonitas y tan pulcras.
    Ahora veo que es algo natural

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    • Hola Nuria, ¡gracias por comentar! ¡Claro! Mi agenda el lunes esta intacta y al final de la semana está llena de tachones, cambios, movimiento… ¡y creo que es lo más normal del mundo! :-D Un abrazo bien fuerte.

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  2. Me siento tan identificada que me voy a plantear seriamente la renegociación de tareas , y más ahora que tengo más trabajo. Un abrazo Sara, gracias por tus reflexiones.

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    • Hola Rokayah, ¡gracias por comentar! Me alegra que te haya gustado la idea, ya me contarás qué tal te funciona ;)
      Un abrazo.

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  3. Un gran post !!!! Bravo , me encanta !! Muy yo. Gracias!

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    • ¡Muchas gracias Beatriz! :-D ¡Un abrazo bien fuerte!

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  4. Me encanta….mi agenda suele tener tachones por donde quiera… Por mas organizada que quiera ser… Simpre termino por reorganizar o posponer ciertas tareas…

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    • Hola AleGP, ¡gracias por comentar!
      Yo es que fíjate, creo, que eso también es ser organizada. Es decir, ser flexible para adaptarse al día (lo cual a veces implica mover, tachar, cambiar…) ;) ¡Un abrazo!

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  5. Esto me pasa constantemente, creo que podemos planificar cosas que sean enteramente de nuestro control porque lo que depende de factores externos es muy difícil de controlar. Yo no calificó mis tareas por el tiempo sino que las cuantificó por los resultados, eso me ayuda a saber que si se logró un objetivo

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    • Hola Luisana, ¡gracias por comentar!
      Yo estoy en ello, estoy cambiando de tiempo a objetivos, ¡pero en ocasiones no me parece fácil! Os iré contando ;)
      Un abrazo.

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  6. ¡Me encanta! Justo acabo de escribir un artículo sobre 10 cosas que me han servido para organizare y 5 que no… y entre las 5 que no me han funcionado es el «pretty planning». Soy fan, pero definitivamente cuando de planeación se trata, lo más importante es que sea funcional. También me encanta la idea de renegociar tareas… ¿conoces a Danielle Laporte? A ella la he escuchado hablar sobre «enterrar» los sueños que ya no son vigentes para nosotras. Me parece un concepto súper poderoso… Renegociar tareas es, finalmente, un ejercicio de dejar ir. (Por cierto, acabo de descubrir tu blog y me encantó… ¡saludos desde México! :) )

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    • Hola Mariana, ¡gracias por comentar!
      Wow, ¡pues voy ahora mismo a ver tu recomendación! Efectivamente en organización yo también defiendo lo funcional. Si a ti te funciona la decoración, el arte en las agendas, estupendo! Pero sino creo que se puede trabajar la creatividad de otras maneras. :)
      Voy a indagar más en eso de «enterrar» sueños jiji
      Un abrazo fuerte.

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  7. Yo me he sentido muy identificada con lo de sentirte mal si no haces la tarea que te habías marcado. Lo de la renegociación conmigo misma lo descubrí hace muy poquito por generación espontánea, de repente, «vi» claro que NO PASABA NADA, que lo podia cambiar. Y el alivio que sentí ni te cuento. Creo que soy muy extricta conmigo misma y poco flexible. Reflexionaré sobre ello… Gracias por este post!

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    • Hola Angels, ¡gracias por comentar!
      Pues mira, yo soy igual (o más bien era igual), muy estricta y poco flexible, pero cada día aprendo a serlo más, ¡y te quitas un gran peso de encima!
      Un abrazo bien fuerte.

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  8. Muchas gracias por la sinceridad. La erdad es que yo me sentía últimamente mal conmigo misma, viendo en internet todas esas agendas tan bonitas y la mía con tantas tachaduras y papelitos superpuestos y flechas cambiando datos y planes. Y realmente me sentía «culpable» y ya estaba dejando de usar la agenda para no enfrentar lo que no logro hacer y es que mi vida ha cambiado hace poco y aún no me encuentro a mi misma en esta nueva fase. Tu inspiración, como siempre viene en un momento oportuno. Y gracias también a los comentarios de las otras avellanas, voy a leer sobre lo de «enterrar» tareas de Danielle Laporte. Ya os contaré…

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    • Hola María Luisa,
      ¡Gracias a ti por comentar! Me alegra leerte de nuevo por aquí :)
      Jope, pues claro, no hay que sentirse mal con nuestras agendas. Si al final, yo siento que lo importante es que esas herramientas nos funcionen, da igual que sean bonitas o feas. :)
      Un abrazo fuerte, ¡y te mando mucha energía desde aquí en tu nueva etapa!

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  9. Me he sentido muy pero que muy identificada con este post, porque es algo que tengo que aprender «Renegociar» mis tareas, y aceptar también porque no cuando ya no quedan energías y es mejor mover las tareas.
    Gracias Sara por la reflexión!

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    • Hola Lourdes,
      ¡Muchas gracias por comentar! Me alegra que te haya servido mi reflexión :) Yo también estoy en ello, aprendiendo a renegociar.
      Un abrazo.

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